Nuevas apuestas folletinescas en la edición digital

Hace casi un año evaluaba la aplicación de un modelo de negocio a imitación de Spotify en el sector del libro a raíz de propuestas como las de 24symbols o Booquo. Ahora, con una vocación diferente -pero no tanto- sabemos que Alfaguara editará a partir de este viernes la nueva novela de Santiago Roncagliolo por entregas.La idea de la editorial es sencilla: el libro, íntegro, se editará en papel en febrero. Para entonces, ya habrán editado la novela (que se titulará Óscar y las mujeres) en entregas a 0,99 euros en formato digital empezando este mismo viernes, 18 de enero.

La publicación por entregas no supone ninguna novedad editorial, pues todos conocemos las hojas volanderas, folletines y demás modelos afines de publicación y distribución que alcanzaron gran fuerza en el siglo XVIII y que la blogonovela ha sabido explotar aprovechando los recursos digitales.

La venta de capítulos sueltos no es tampoco anómalo, pero es algo que se ha hecho sobre todo a través de canales independientes, tanto con pequeñas editoriales como de manera completamente indie, algo que experimentó, sin ir más lejos, el célebre Stephen King con The Plant allá por el año 2000. En este caso, la novela se fue vendiendo “en marcha”, por capítulos (a cambio de un dólar o más) con diferentes promociones (incluyendo la descarga gratuita de alguna de sus partes). En realidad no está acabada, algo que pudo determinarse por los altibajos en las descargas según los capítulos, lo que llevó a la novela a un destino que es paralelo al de una serie de televisión cancelada.

En el caso que ahora nos ocupa, la novela está escrita y será publicada de forma tradicional, así que la segmentación en capítulos de venta independiente parece una estrategia digital/comercial que ha surgido a posteriori más que como resultado expreso de la temática de la novela, que resulta que es… las telenovelas. Más allá del juego metaeditorial y metaliterario de vender por entregas una novela sobre series de televisión, la sensación es que no es algo tampoco fundamental para la ejecución de la obra, pues si así fuera ese debería ser el único modelo de publicación adoptado. Quizá le estamos pidiendo demasiado a una editorial. En cualquier caso, funcionará bien o mal según lo bien logrado que esté el cliffhanger de cada capítulo y lo bien que, en consecuencia, se imite la estructura narrativa de una serie de televisión.

En unos pocos días podremos empezar a saberlo.

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