De la autoedición al hueco en la prensa

Te das cuenta de que el concepto clásico de auctoritas no es que esté en crisis, sino ya en absoluta decadencia, cuando te encuentras que EFE manda una nota de prensa comentando el libro Viajando en el tiempo para atrapar a Jack el Destripador que, dicen, es “de reciente publicación en la red”, sin más.

En primer lugar, no deja de sorprenderme la escasa atención a la coherencia del medio digital de quienes redactan esas notas para hacer algo tan sencillo como especificar dónde en la red se ha publicado, o el propio periodista que la publica para no tirar un poco de Google para poner algo tan sencillo como un enlace. Por cierto, en Amazon, claro.

Superada la sesión de odio contra la incapacidad hipertextual que exhiben sin rubor todavía hoy periodistas y medios, observamos que se trata de un libro autoeditado que proclama ser de investigación científica por un matemático para dar una nueva teoría sobre Jack, al que quizá alguien conozca como el amigo de las prostitutas evisceradas. Hay una mística en Jack el Destripador, un personaje que ha sido objeto de multitud de estudios, ficciones e incluso de fijación de marcas epocales: el siglo XX, dicen algunos, empezó con los crímenes de Whitechapel (recuerden que fue en 1888).

El libro de Cuitiño (matemático de la Univerisad ORT de Uruguay) puede ser magnífico y muy interesante; la verdad es que no lo he leído, pero no se trata aquí de eso, sino de la proyección lograda por el texto. En cualquier caso, sabemos que no es un cantamañanas que se ha sacado eso de la manga, como tantas veces sucede con textos autoeditados para Kindle y similares. Ya saben, esos del tipo “hágase rico autoeditando en Amazon” y suelen hacer rico a quien vende ese panfleto vacuo, claro. La calidad del texto, su metodología y valor científico deberá ser juzgado por los especialistas en el caso. A mí solo me interesa el fenómeno de publicación y difusión en los medios de la noticia.

La cuestión es que se ha autoeditado el libro y lo ha publicado en Amazon. No sabemos si no ha pasado por una editorial tradicional porque se lo han rechazado, o porque ha pasado de ese trámite porque siente que ya no es necesario. ¿Fortaleza del autor o debilidad del editor? ¿Nulidad del poder áurico del consejo editorial? Las razones de fondo no importan a la hora de evaluar el resultado: el autor ha conseguido dos elementos importantes: 1) publicar el libro y 2) que se hable de él en los medios. Esto es relevante, porque es algo que no todos los autores -evidentemente- consiguen.

Al mismo tiempo, no deja de resultar curioso que la descripción que ha aportado de su libro en Amazon es terriblemente pobre, muy corta. Solo nos dice que ofrece “una descripción de todos los detalles de una nueva teoría sólidamente fundamentada sobre la identidad del famoso asesino serial”. O sea, nada. Y tampoco ha conseguido sumar reseñas de lectores, algo que nos habían dicho en muchos estudios publicitarios que es  muy importante y que por eso algunos autores las compran descaradamente. No se trata de que el libro sea muy nuevo, porque lleva en el catálogo de Amazon desde el 19 de septiembre de 2012.

Así pues, resultará interesante volver a visitar la página del producto en la tienda en línea, ver si han aparecido reseñas de lectores y, claro, ver si escala -y hasta dónde- la lista de ventas de no ficción para comprobar si el impacto mediático que le puede proporcionar haber aparecido en la prensa (El Nacional, La Razón, etc., han reproducido la nota de prensa de EFE) se ha traducido en ventas y difusión de la investigación.

Si el resultado es positivo, podemos tener un nuevo efecto: la gente se dará cuenta de que las agencias mandan cualquier cosa a los periódicos y los periódicos están dispuestos a publicar, a su vez, cualquier cosa. Conseguir hacerse un hueco suele ser un factor de oportunidad: bajo periodo de noticias, que el correo con la nota de prensa llegue en el momento justo a la agencia, y que le encarguen al pobre redactor de turno apañar un texto para cumplir con el cupo. Porque si te autoeditas, al fin y al cabo, eres también responsable de la campaña, del alcance mediático que tenga tu obra, y este es un recurso como cualquier otro que, sinceramente, me ha parecido desaprovechado, quizá por una conjunción de factores esencial: los periódicos se cuidan de publicitar las novedades editoriales de su grupo editorial (y muchas veces eso es todo) y se sigue mirando con desdén el fenómeno de la autoedición y más la autoedición digital.

En algún momento esto deberá cambiar.

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