Ya están aquí los libros-plagio

Allá por febrero comentaba la posibilidad de llegar al libro-plagio de la misma manera que habíamos visto una fuerte oleada en aplicaciones-plagio en sistemas de distribución digital, es decir, libros que se basaran en imitar títulos, nombres de autor, etc., para engañar al comprador incauto en la tienda digital y llevarse su pasta. Pues bien, ya hay gente cabreada porque eso está pasando en Amazon.

I Am the Girl with The Dragon Tattoo
I Am the Girl with The Dragon Tattoo de K. Peebles

Leía recientemente el caso de lo que los anglosajones llaman los copycat con un título que, por fantástico y representativo del fenómeno, bien vale la pena reproducir aquí: I Am the Girl with the Dragon Tattoo. No sé si es posible tomar medidas legales contra ello, pero me resulta obvio que busca el tirón de las populares novelas (y adaptaciones al cine) de cierto escritor sueco y una trilogía muy famosa. Y por si alguien tiene dudas, el libro de Stieg Larsson en inglés tiene por título The Girl with the Dragon Tattoo. Lo que más me gusta es el morro con el que la autora, Karen Peebles, defiende que su libro es anterior (resumen: el original es de 2004 con traducción al inglés de 2008; este es de 2008 y entró en el catálogo de Amazon en 2010) e incluso llega a decir a la prensa estadounidense que “self-publishing is a great way for me to make income. I receive a pretty nice royalty every month”.

Con todo, la similitud en el título no basta para que podamos hablar realmente de un libro-plagio; si no, ahora mismo estaría haciendo chanzas sobre el ensayo de Vargas Llosa y su poco sutil similitud con La sociedad del espectáculo de Débord (tema que el peruano aborda brevemente). O con la colección de cuentos de Antonia J. Corrales, La levedad del ser, y su parecido con el popular libro de Milan Kundera.

Biografía de Steve Jobs
No es la biografía de Steve Jobs que estás buscando

De la nómina de ejemplos aportados en un reciente artículo de la revista Time (a partir del original de Fortune en CNN Money) me gusta la presencia de una biografía sobre Steve Jobs titulada -sí- Steve Jobs y firmada por Isaac Worthington, más que nada porque me parece muy curioso que el autor tenga ese soniquete a Walter Isaacson, que es quien firmó la biografía autorizada y también homónima del cofundador de Apple. En caso de duda, la descripción del producto imitador en la tienda de Amazon es bastante directa y afirma que es un panfleto. Yo diría que incluso un timo. Y de cachondeo total es que la novelita de éxito del moment, Fifty Shades of Grey de E. L. James haya visto nacer Thirty-Five Shades of Grey de J. D. Lyte.

Se acusa desde el artículo de Time a Amazon de, en realidad, colaborar con estas copias, pues se han publicado a través del sistema de autoedición y autopublicación de autores independientes de Amazon (CreateSpace). Esa es una demonización innecesaria e injustificada de una herrramienta maravillosa y fantástica que está siendo aprovechada (supongo que porque gente así demasiada en todo el mundo) por unos jetas para pillar algo de dinero a cambio de textos que -presupondremos- están mal escritos (o a saber qué tienen en su interior; quizá la lista de la compra) usando un título y un nombre parecidos a los de alguien o algo famoso.

Lo comentaba, como decía al principio, en febrero en la entrada titulada De la aplicación-plagio al libro-plagio y me permito reproducir aquí un párrafo que considero de interés y con el que cerraba el pequeño artículo de entonces:

Hay que tener en cuenta que en ese tipo de engaños, tanto en tiendas digitales como -al fin y al cabo- páginas web de subastas o de anuncios por palabras, se escudan habitualmente en que en la descripción se especificaba lo que en realidad se estaba vendiendo. En su defensa hay que decir que así suele ser. Cuando esto suceda -si sucede- a la gran novela de una gran editorial, estoy seguro de que los burofaxes se encargarán de imponer el criterio de la empresa que busca proteger sus intereses comerciales, pero el escritor independiente -figura que está siendo cada vez más natural- y la pequeña editorial podría tener serios problemas a la hora de defender su posición.

La sensación que tengo ahora que puedo constatar que el fenómeno se ha producido (con mucha más celeridad que la que esperaba, la verdad) es que, en efecto, la situación es compleja. Es un engaño que difícilmente puede ser denunciado por las editoriales o autores originales y, en realidad, el comprador engañado es en buena medida responsable de no saber lo que compra, no leer los comentarios que otros consumidores hayan podido dejar (aunque esto es fácilmente alterable “comprando” reseñas positivas). La ventaja es que ha pasado ya con productos de grandes editoriales y aquí su músculo financiero y legión de leguleyos puede -al menos por una vez- servir para algo positivo y forzar una serie de movimientos que ayuden a que este tipo de cosas no se repitan.

De momento, los títulos destacados en la prensa americana ya no están disponibles en Amazon: buscarlos resulta en la nada y los enlaces directos a los mismos dan un error 404 muy significativo. Voluntario o no, es un primer paso.

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